Todo sobre el aquaplaning

Probablemente en artículos relacionados te hayas topado con el término “aquaplaning” especialmente cuando se trata de conducción responsable bajo la lluvia, pero ¿sabes qué significa?

El aquaplaning es una situación en la que se pierde el control total del vehículo debido al agua que se posa sobre la calzada y provoca que las llantas dejen de tener agarre con el asfalto. El problema radica en que aunque las llantas están diseñadas para evacuar el agua que las envuelve al rodar bajo la lluvia, cuando la cantidad de agua sobrepasa la capacidad de evacuación de estas el agua se acumula en la parte delantera de la llanta hasta que el vehículo se levanta y se desliza sobre una fina y delgada capa de agua formada entre la llanta y el pavimento.

En ciudades como la nuestra, donde los cambios de clima diarios son tan repentinos es necesario estar preparados todo el tiempo para estas variaciones inesperadas que resultan potencialmente peligrosas.

¿Cómo prevenir el aquaplaning?

La mejor herramienta para evitar perder el control del vehículo al conducir bajo la lluvia es mantener las llantas siempre bien afiladas siguiendo las indicaciones del manual del vehículo además de contar con una buena banda de rodamiento en las llantas. Cabe resaltar que es mucho más sencillo maniobrar un vehículo a baja velocidad, por lo tanto cuando conduzcas bajo la lluvia procura reducir notablemente la velocidad sin importar lo bien que conozcas la ruta.

¿Qué hacer en caso de aquaplaning?

Si sientes que perdiste el control del vehículo el primer paso es mantener la calma, pues la desesperación puede provocar una situación aún más peligrosa. Frenar de golpe no es la mejor alternativa pues dependiendo de la velocidad y la cantidad de agua acumulada en las llantas el vehículo puede llegar a volcarse en cuestión de segundos.

Para detenerte con seguridad, bombea suavemente el freno hasta recuperar el control del vehículo. Si estabas conduciendo a alta velocidad no gires el volante y solo deja de pisar el acelerador para que poco a poco el carro vaya perdiendo velocidad y vuelva a tener agarre con el asfalto.