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Y la diferencia entre una cosa y la otra suele ser una tarde de trabajo y muy poco dinero.
Todas las semanas alguien mira su resultado, no lo cree y dice lo mismo: “pero mire que el carro sí alumbra”. Y tiene razón. El carro alumbra. Lo que pasa es que la revisión no evalúa si alumbra: mide cuánta luz entrega, con equipo, contra un parámetro fijo.
Ahí se pierde la mayoría de las técnicomecánicas. No en el taller: en la distancia entre “mi carro funciona” y “mi carro cumple el parámetro”. Le pedimos al ingeniero de nuestro equipo, que contara qué ve pasar de verdad en la pista.
En resumen: a un vehículo lo rechazan si tiene un defecto grave (tipo A), o si acumula demasiados defectos menores (tipo B). Uno solo de los graves basta. Y en la pista, la mayoría de estos rechazos son luces, gases, llantas y detalles corregibles antes de venir.
Inspector de DiagnostiYÁ midiendo la intensidad de la luz baja de un vehículo durante la revisión técnico-mecánica.
Es la causa que se ve una y otra vez, y también la más barata de resolver: un bombillo cuesta una fracción de lo que cuesta ir al taller mecánico. En la prueba de alumbrado se mide, con luxómetro y regloscopio, la intensidad y la inclinación del haz. Y el haz que tiene un mínimo exigido es el de luz baja.
Por eso se termina explicando lo mismo casi todos los días. “El cliente llega con la luz alta puesta y dice que el carro alumbra”, cuenta, “pero la que se califica es la baja”. Un farol viejo, con la pasta amarillenta o con humedad adentro, puede seguir alumbrando a la vista y quedar por debajo del mínimo. Lo mismo pasa con adhesivos, mallas o papel ahumado: todo lo que reduzca o distorsione la intensidad está tipificado como defecto.
Hay otro caso que se volvió frecuente desde que se pusieron de moda los bombillos de accesorio. “A veces le cambian el bombillo por uno que da luz intermitente” ,pero la luz de freno, por su originalidad de fábrica, es una sola luz. No es parpadeo. Las luces intermitentes son para vehículos de emergencia”. El accesorio se vende como mejora de seguridad; en la pista es lo contrario, porque altera una señal que debe ser inequívoca.
Cinco minutos antes de salir de casa: prueba bajas y altas de ambos lados, las cuatro direccionales, la luz de freno pisando el pedal, la reversa, las estacionarias y la luz de placa.
La prueba de gases tiene una fase de aceleración con el motor caliente y exigido. Ahí es donde un sistema deteriorado se manifiesta de la peor forma, y no solo contra el carro. Le preguntamos a nuestro ingeniero qué es lo más serio que ha visto pasar en plena medición.
“A veces, cuando estamos haciendo la medición en el procedimiento de aceleración, se estallan los tarros del agua. El agua está a presión y muy caliente: puede alcanzar a caer sobre uno de los inspectores que está al lado.”
— Ingeniero de pista, DiagnostiYÁ CDA
Detrás de ese susto casi siempre hay la misma decisión: echarle agua en vez de refrigerante. El refrigerante no es “agua de color”, lleva aditivos anticorrosivos. El agua sola corroe por dentro, y la manguera se ve bien por fuera mientras está comida. Revienta justo cuando hay más presión. Cuando eso pasa se apaga el motor y la revisión se suspende: no termina en aprobado ni en reprobado, simplemente no se puede terminar.
Antes de venir: con el motor frío, revisa el nivel del depósito, confirma que tenga refrigerante y no agua, mira que las mangueras no estén resecas ni fisuradas y fíjate si hay charcos debajo del carro. Las fugas de refrigeración ya son defecto por sí solas.
Un apunte normativo que casi nadie actualiza: los límites de emisión vigentes están en la Resolución 762 de 2022 del Ministerio de Ambiente, que derogó la Resolución 910 de 2008 —la norma que todavía citan muchas guías en internet
Al final de la entrevista le preguntamos qué haría él si tuviera que presentar su propio carro. La respuesta fue directa: “que le hagan una revisión preventiva, que le pidan al mecánico que revise y determine si encuentra alguna falencia, para corregirla antes de traerla acá”.
Una revisión preventiva no reemplaza la tecnomecánica ni te garantiza el certificado. Lo que cambia es el orden de los hallazgos: los encuentras cuando todavía tienes tiempo y opciones, no cuando ya estás en la línea con el reloj corriendo.
¿Por qué me rechazaron por las luces si mi carro sí alumbra?
Porque no se evalúa si prende, sino la intensidad y la inclinación del haz, medidas con equipo. El haz de luz baja tiene un mínimo exigido, y un farol opaco o con humedad puede quedar por debajo.
¿Me pueden rechazar por un solo bombillo fundido?
Sí. Un defecto tipo A reprueba por sí solo, y los tipo B reprueban al acumularse por encima del tope de la categoría del vehículo.
¿Qué significa que salga humo azul por el exosto?
Que el motor está quemando aceite, por desgaste de anillos, guías o sellos de válvula. Requiere reparación mecánica, no un ajuste rápido.
¿El escape roto me hace perder la revisión?
Puede, por dos vías: deja entrar aire falso y contamina la medición de gases, y las roturas o el desacople del escape ya están tipificados como defecto.
¿Sirve hacer una revisión preventiva antes de ir al CDA?
Sirve para llegar sin sorpresas. No reemplaza la tecnomecánica ni la garantiza, pero te permite corregir las fallas cuando todavía tienes tiempo.
Antes de traer tu carro, hazte este favor
Revisa tus luces esta semana. Mira el nivel y el color del refrigerante con el motor frío. Pásale la mano al labrado de las llantas. Si algo te genera duda, pregúntale a tu mecánico antes, no después.
En DiagnostiYÁ te explicamos cada resultado de tu revisión, punto por punto. → Consulta nuestras sedes y agenda tu revisión.